Por: Iván Alejandro Cervantes Salcedo / Periodista especializado en Videojuegos.
Estudiante del área de Comunicación de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Reflexiones: el valor de la comunidad en el mundo del gaming
Por: Iván Alejandro Cervantes Salcedo / Periodista especializado en Videojuegos.
Pertenencia. Idea que todos buscamos por encima de cualquier otro concepto de nuestra existencia. Nos permite identificación, acompañamiento e incluso nos acerca a generar vínculos con personas que de primera instancia no parecería tuviéramos en común.
Los videojuegos son una de esas formas de expresión artística que han logrado que personas de orígenes tan comunes como curiosos se reúnan alrededor de un medio que los ha cobijado y hecho soñar con los ojos abiertos por las historias y aventuras que tiene para contar.
Fue así, y al igual que con otras formas de arte que esta unión antes física que nos reunía en salas de hogares, arcades y posteriormente por internet, encontró un espacio para que todos aquellos que siguieron (y siguen) disfrutando de este mundo, se reunieran para pasar horas de su tiempo en presentaciones y espacios destinados únicamente a ellos como lo es con el caso de las convenciones.
Esto lo escribo habiendo tenido una semana para escribir sobre mi experiencia y la de muchos otros al estar presente en el torneo de juegos de peleas más grande de Latinoamérica, al cual tuve el privilegio de poder asistir y haberme permitido conocer tantas personas de lugares y contextos diversos al de un servidor con la misma óptica (calurosa y apasionada) que todos los fans de los videojuegos y en general de la cultura pop tenemos y por la que para bien nos ha cruzado con desconocidos que se volvieron amigos, que al final terminamos convirtiendo en familia.
Quizá suene exagerado, pero esta columna es un homenaje a todos esos amigos que hemos hecho en el camino y que surgieron de un pasatiempo que durante tanto tiempo ha sido considerado como uno poco trascendente, pero que con el porvenir de los años nos ha cruzado con personas que al igual que nosotros encontraron cobijo en la pantalla, las historias y todo lo que las involucra, creando una comunidad hambrienta de reconocimiento, pero hostil ante los nuevos visitantes, pero deseosa de encontrar a más de los nuestros para compartir experiencias.
Puede ser que los videojuegos (tema central de esta sección) sea sólo la excusa; pero en el fondo alimenta esta hambre de socializar y compartir por medio de una experiencia compartida que ya sea hayas encontrado como apenas un niño, o como un adulto productivo durante la pandemia, siempre nos hace pensar “una partida más”.
Este fue un ejercicio un tanto diferente del que tú como lector no te encontrarás semana con semana en esta, tu revista cultural y de entretenimiento favorita. Como dije párrafos arriba, la excusa (el videojuego) sólo es parte de este cúmulo de pensamientos que durante estas semanas he formulado con base en la experiencia de compartir espacio con personas apasionadas de este medio que como un servidor están deseosas de encontrar a sus similes para compartir una experiencia tan bella como lo son los videojuegos.
“Nunca dejes de jugar, ni soñar. Son las herramientas que te llevarán a lugares insospechados“.


De vuelta a la morada
Por: Iván Alejandro Cervantes Salcedo / Periodista especializado en Videojuegos.
Parece fue hace una eternidad que este espacio que nos perteneció permanece impasible, como si el paso del tiempo no hubiera dejado su rastro. Días en que tanto tú (que estás leyendo estas palabras) y yo, soñábamos con un ecosistema del videojuego más esperanzador, con menos videojuegos como servicios, más experiencias completas por un único pago justo e incluso un mundo con un medio verdaderamente preservable para que las y los niños del futuro encontraran gozo en historias que tanto a ti como a mi nos llevaron a enamorarnos de los personajes y sus grandes historias escritas por aquellos que al igual que nosotros, buscaron dejar su huella en el mundo.
Regresamos a esta, su revista cultural predilecta en un marco que, para el mundo del videojuego, se siente agridulce pues esta semana, acontecimientos que giran entorno a la idea de “preservar” han provocado que la marea geek que, en ocasiones se siente separada por las banalidades de la marca y los formatos, se viera unida ante una de las prácticas más desagradables que un servidor (y toda esta comunidad) haya tenido el disgusto de presenciar.
Una vez lo dije: La digitalización absoluta no es una comodidad. Es más bien una condena a muerte para aquel buen formato que aún con sus límites y problemas, generaba certidumbre ante el “una partida más”.
Esto lo comparto con ustedes luego de las trágicas noticias que Sony nos dio esta semana ante el paro total de la producción de videojuegos físicos para Playstation de cara al 2028; dejando atrás así una parte esencial de la historia del videojuego; comenzando una era en el que la menor de nuestras preocupaciones será la del espacio en nuestros libreros debido al establecimiento del formato digital como la norma a seguirse.
Esta condición que, por supuesto debería preocuparnos como comunidad (seas fan de Playstation, Xbox o Nintendo), abarca un sinfín de cuestiones problemáticas. Pasando del derecho de posesión y uso de licencias que nos han azotado desde el inicio de la generación con consolas adaptadas para la nueva normalidad digital, hasta la importancia del medio como un hito artístico y su preservación como archivo histórico.
No, la digitalización total del gaming nunca será una opción digna para aquellos que centavo a centavo mantenemos una industria de miles (o cientos de miles) de millones de dólares para que desarrolladores, distribuidores, artistas visuales y músicos encuentren dignidad y disfrute en un trabajo que los grandes conglomerados del entretenimiento ven como un negocio sin valor artístico sobre el cual posar sus desagradables garras para renovar el yate una vez al año a costa de prácticas que ponen en riesgo millones de empleos.
Porque si no hay certeza sobre aquello que compramos bajo cientos de condiciones, entonces, ¿qué certeza hay que mañana mismo tengamos acceso aún sin la condición de obsolescencia?
Esta no es la industria que merecemos; y si permitimos que pasen nuevamente sobre nosotros (como lo han estado haciendo hasta ahora), no quedará nada en pie que podamos defender de empresas como EA (con su publicidad in-game), Ubisoft (con sus entregas anuales a medio cocer), Playstation (con su ahora obligado oligopolio digital) y Xbox (que no cuida sus estudios, trabajadores y franquicias).
Permanezcamos firmes, dignos y respetuosos de un medio que nos ha dado tanto, que, si intentáramos pagarle estaríamos todos en deuda hasta el último de nuestros días.
Que Satoru Iwata nos ampare.

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